Del Evangelio según san Mateo 18, 1-5. 10

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: “¿Quién es el más importante en el Reino de los Cielos?”. Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: “Les aseguro que, si no vuelven a ser como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más grande en el Reino de los Cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque les digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial”.

 Palabra del Señor.

PARA MEDITAR

En el evangelio de hoy, fiesta de los santos ángeles custodios, nos invita a meditar sobre la acogida que hay que dar a los pequeños, entendiendo por “pequeños” no solo a los niños, sino a las personas sin importancia en la sociedad, incluidos también los niños. Jesús pide que los pequeños estén en el centro de las preocupaciones de la comunidad, pues “el Padre quiere que ni uno solo de estos pequeños se pierda” (Mt 18, 14).

Los discípulos quieren saber quién es el mayor en el Reino, lo cual deja entender que no han entendido bien el mensaje de Jesús. Por eso, la respuesta de Jesús, es decir, todo el “sermón de la comunidad”, enfatiza que entre los seguidores de Jesús tiene que primar el espíritu de servicio, de entrega, de perdón, de reconciliación y de amor gratuito, sin buscar el propio interés.

Cualquiera que se sienta llamado a una misión tanto dentro de la Iglesia como fuera de sus fronteras necesita una conversión muy exigente: llegar a ser como un niño. (…) Así, el discípulo de Jesús que percibe que está llamado a una misión debe tener fe en Dios, confiar y rendirse únicamente a Él. El discípulo misionero debe tener la misma inmensa confianza que los hijos tienen en sus padres, seguros de su amor y de su protección, y por lo tanto confiados en el presente, que para ellos ya es el comienzo del futuro.

PARA REFLEXIONAR

  • ¿Nos encomendamos a la nuestro ángel guardián? ¿A través de qué acciones de nuestra vida somos un “ángel” para los demás?

ORACIÓN

Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que el Señor me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname. Amén.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *