Del Evangelio según san Lucas 11, 29-32

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y Él se puso a decirles: “Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”.

 Palabra del Señor.

PARA MEDITAR

El evangelio de hoy nos presenta una acusación muy fuerte de Jesús contra los fariseos y los escribas, quienes querían que Jesús diera una señal para creer en Él. Esta acusación de Jesús está presente también en los evangelios de los próximos días. Al meditarlos, debemos tener mucho cuidado para no generalizar la acusación de Jesús como si fuera dirigida contra el pueblo judío.

Según el Evangelio de Mateo, algunos escribas y fariseos pidieron una señal (Mt 12, 38). Ellos querían que Jesús realizara una señal, un milagro, para así verificar si era Él mismo el enviado de Dios según se lo imaginaban. Querían que Jesús se sometiera a los criterios de ellos, pues no había apertura para una posible conversión. Pero Jesús no se sometió a sus pedidos, ya que la única señal es la señal de Jonás. “Porque, así como Jonás fue signo para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación”.

Siendo Jonás, con su experiencia dentro del vientre de la ballena, una clara referencia a la Pascua de Jesús, la apertura eficaz de la misión a la salvación de todos, esa se encuentra en la Iglesia, en su universalidad y en su sacramentalidad. (…) La Iglesia de Jesucristo, sacramento universal de salvación, en permanente estado de misión, es enviada a todos, convoca a todos en Cristo. En la persecución revive la pasión redentora de su Señor, en la acogida experimenta la eficacia de su Pascua y en el crecimiento bautismal de sus hijos la fecundidad generosa de la misericordia y del perdón de su Señor, maestro y esposo, Jesucristo.

PARA REFLEXIONAR

  • Como bautizados, ¿damos testimonio de ser hijos de la libertad, de la promesa y de la vida? ¿Seguimos esperando signos e ignorando el signo definitivo de la muerte y resurrección de Jesús?

ORACIÓN

Como bautizados, ¿damos testimonio de ser hijos de la libertad, de la promesa y de la vida? ¿Seguimos esperando signos e ignorando el signo definitivo de la muerte y resurrección de Jesús?

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