Del Evangelio según San Lucas 21, 34-36

Velen para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Estén alerta, para que los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.

Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre”.

Palabra del Señor.

Atentos y perseverantes en la oración

Verdad: Ha llegado el momento de la reunión definitiva de los que han perseverado en las tribulaciones con el Padre y con el Cordero. Después del sufrimiento y las fatigas de la vida, es ya tiempo de disfrutar de la paz y la alegría que trae la presencia del Señor. ¿Puede acaso haber un mensaje más hermoso y lleno de esperanza como éste? Lo que Dios prometió desde el inicio del mundo se cumple: un mundo nuevo, paradisiaco, donde se encuentra el río de agua viva que hace germinar a cada lado el árbol de la vida está listo y nos espera con las puertas abiertas. ¿Qué hay que hacer para entrar en él? Acoger la Palabra de Dios con esperanza y perseverar en la fe en Cristo Jesús.

¿Qué factores pueden poner en riesgo nuestra capacidad de vigilancia y expectativa? El vicio, la embriaguez y las preocupaciones de la vida. Pues estás han sido creadas para distraer, para desviar, para hacer más difícil la marcha. Hay que estar despiertos y vigilantes, sí, pero se necesita de un ingrediente esencial para dicho objetivo: la oración. No se trata de una oración para momentos de emergencia únicamente, sino de “la” oración que debemos realizar continuamente y sin desanimarnos; quizá no pidiendo para escapar del mundo y sus dificultades, sino para quedarnos en él y hacer frente a las adversidades cotidianas, que también es inevitable que aparezcan.

Camino: “La vida no se nos da para que la conservemos celosamente para nosotros mismos, sino que se nos da para que la donemos” (Papa Francisco).

Vida: Señor, que no cesas de pedirnos que permanezcamos vigilantes, guíanos por el sendero justo para que no nos extraviemos seducidos por el facilismo y la apariencia. Amén.

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