Calendario Litúrgico

< 2018 >
febrero 18 - febrero 24
  • 18
    18.Febrero.Domingo

    Del Evangelio según San Marcos 1, 12-15

    Todo el día
    2018-02-18

    Fue tentado por Satanás y los ángeles le servían.

    En aquel tiempo, el Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto, donde permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivió allí entre animales salvajes, y los ángeles le servían.

    Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”. Palabra del Señor.

    Convertirse hace bien

    Verdad: Desde la “alianza perpetua” que Yahvé hace con la creación entera, algo nuevo se pone en marcha. El reinado de justicia, libertad y fraternidad comienza a germinar en el mundo y se hará realidad en la persona de Jesucristo, quien, como dice Pablo, murió por “los pecados de los hombres”, para “llevarnos a Dios” y por su sacrificio “resucitó glorificado”. Desde ahora mismo hay que creer en esta buena noticia. Hay que reaccionar y vivir de manera nueva, como hijos de un mismo Padre, como hermanos de todos. La Cuaresma es un tiempo oportuno para escuchar la llamada de Jesús: “Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”.Las palabras de Jesús, según el teólogo Panikkar, nos dicen algo que nunca hemos de olvidar: “Es bueno arrepentirse. Nos hace bien. Nos permite experimentar un modo nuevo de vivir, más sano, más gozoso”. Pero, ¿es posible “cambiar” cuando se ha vivido muchos años sumido en la indiferencia y el desinterés? ¿Cómo creer sinceramente en Dios cuando estamos tan llenos de prejuicios, dudas e interrogantes? ¿Vemos todavía a Jesús como nuestro salvador en un mundo que promete feli-cidad fácil y vida plena? Hay, pues, en nuestro interior una “lucha”, una “crisis moral” que, en ocasiones, llega a ser un auténtico “vacío ético”. Pues somos muchos los que, a pesar de nuestra buena fe, vivimos desorientados, sin saber qué valor atribuir a los criterios morales tradicionales y cómo responder a esa llamada de “hacer el bien y evitar el mal”. La pregunta surge de inmediato: ¿qué pasos dar? Lo importante es no seguir engañándonos, sino buscar la verdad de lo que estamos viviendo.

    Camino: ¿Esta Cuaresma puede ser un tiempo decisivo para iniciar una vida nueva?

    Vida: Ten misericordia de mí, oh Dios, según tu bondad. Purifica mi corazón, perdona mi pecado. Amén.

  • 19
    19.Febrero.Lunes

    Del Evangelio según San Mateo 25, 31-46

    Todo el día
    2018-02-19

    Cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron.

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante Él todas las naciones, y Él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.

    Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’. Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’.

    Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.

    Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’. Y Él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo’. Entonces irán estos al castigo eterno y los justos a la vida eterna”. Palabra del Señor.

    Tú, Señor, eres nuestro Padre

    Verdad: La Cuaresma es un tiempo especial para escuchar la Palabra y trabajar por hacerla vida. Pues ella siempre cumple lo que promete, realiza su misión salvadora, sólo necesita de nuestra buena voluntad, que tengamos la tierra de nuestro corazón preparada, y germinará.

    El eje conductor de la primera lectura es la llamada: “Sean santos, porque yo, el Señor soy santo”, que marcará la historia de Israel. Esta santidad tiene su sentido propio y sus implicaciones sociales, políticas y religiosas; se podría afirmar que ésta es un proyecto de vida y no una simple acumulación de acciones buenas o de actos piadosos. De hecho, al leer el texto en su totalidad, aparecen acciones como: el cumplimiento de la ley de Moisés, no explotar al prójimo, aunque es prohibido hablar o tratar con extranjeros, a estos se les debe el respeto, ser cumplido con los salarios, ser justo y solidario. El Evangelio según san Mateo, que hace referencia al juicio final, está marcado por el compromiso como criterio para ser poseedores del Reino. Es importante anotar que Jesús no juzga, su actitud es la de separar: “Él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos”. El referente es el amor incondicional al prójimo: “Cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron”. Aparece el binomio bendición-maldición, propio del Antiguo Testamento.

    Camino: ¿A qué punto se encuentra mi compromiso con la misericordia? ¿Cómo la estoy viviendo en mis compromisos concretos?

    Vida: Señor, que mi proyecto de vida tenga como norte la santidad hecha amor al otro. Amén.

  • 20
    20.Febrero.Martes

    Del Evangelio según San Mateo 6, 7-15

    Todo el día
    2018-02-20

    Ustedes oren así.

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando ustedes hagan oración no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar, serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes, pues, oren así: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

    Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

    Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas”. Palabra del Señor.

    Perdónanos perdonando

    Verdad: La Palabra divina, acogida, reflexionada, meditada, hecha oración, es como la lluvia que baja del cielo, germina la semilla, genera vida y produce frutos abundantes de justicia y misericordia, de agradecimiento y alabanza, de intercesión y perdón. ¿Sabes por qué? Porque la Palabra de Dios es promesa –que siempre se cumple– y es vida. Reservemos todos los días unos minutos para escuchar con atención y hacer vida (oración) la Palabra de Dios. Ésta nos ayudará a una conversión sincera, al encuentro con Dios y con los hermanos.

    Jesús nos invita a hacer nuestra oración “en espíritu y en verdad”. A veces rezamos mucho pero profundizamos poco. No dejamos que la oración salga de nuestro interior al encuentro con Dios. El Señor nos enseñó el mejor modo de orar, no obstante, muchas veces pronunciamos sus mismas palabras tan rutinariamente que, a pesar de ser la mejor de las oraciones, no nos dice nada, no sabe a nada, no produce nada. ¡Que esa no sea nuestra triste realidad! El Padrenuestro es la oración del Reino por excelencia, la oración del amor en su doble dimensión: Dios y los hermanos. El amor a Dios lo manifestamos trabajando para que “su voluntad” sea una realidad en el mundo; y el amor al prójimo se hace evidente “perdonando” tal como Dios quiere que nos perdonemos.

    Camino: ¿Cómo puedo comenzar a dedicar algo de tiempo de calidad a la oración?

    Vida: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, haz de esta oración un medio para crecer en el amor que perdona, libra del mal y de la tentación. Amén.

  • 21
    21.Febrero.Miércoles

    Del Evangelio según San Lucas 11, 29-32

    Todo el día
    2018-02-21

    A la gente de este tiempo no se le dará otra señal que la del profeta Jonás.

    En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: “La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.

    Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

    Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”. Palabra del Señor.

    Conversión, la más grande señal

    Verdad: En la Iglesia existen personas “mistéricas”, aquellas que con frecuencia tienden a ver “rarezas” por doquier. Les causa mucho placer, les devora la curiosidad, se arrojarían casi sin pensarlo adonde algún evento sacie su anhelo de espectacularidad. Y más si se trata del más allá y todas esas cosas. Pero también están los “racionales”, los que piensan que todo debe tener una explicación científica, como si todo se resolviera mirando los astros, haciendo cálculos matemáticos, probando en el laboratorio. Entonces tenemos a los demasiado crédulos y a los netamente incrédulos. Los que han pedido signos a Cristo representan a estos dos bandos. No pedirían nada si fueran verdaderos creyentes.

    Unos y otros piden una señal. ¿Qué dice Jesús? Que, lamentablemente, somos una “gente perversa”, esto es, no hemos convertido el corazón al Dios vivo, sino que lo tenemos endurecido con nuestra mala conducta y soberbia. ¿Cómo pedimos entonces una señal de fe, si hemos cerrado con esta actitud el corazón a acoger al Señor? Por eso, la única señal será la “predicación de Jonás”, a ver si cada uno de nosotros acepta la propuesta, cambia el corazón y vuelve a Dios. Con esto habremos logrado la más grande señal que Dios haya podido obrar en el alma: la conversión por propia y libre iniciativa al Dios que da la vida, fuente perenne del verdadero creyente, verdad eterna del verdadero sabio. Es mejor no pedir ninguna señal al Señor. Con esto hacemos mejor mérito a nuestra fe en Él.

    Camino: ¿Evalúo asiduamente mi fe y la manera en que la anuncio con mi vida?

    Vida: Señor, no permitas que dude de ti; haz que, lleno de alegría y optimismo, dedique mi tiempo a poner en práctica mi fe y confianza en ti. Amén.

  • 22
    22.Febrero.Jueves

    Del Evangelio según San Mateo 16, 13-19

    Todo el día
    2018-02-22

    Tú eres Pedro y yo te daré las llaves del Reino de los Cielos.

    En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?”. Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.

    Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevale-cerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”. Palabra del Señor.

    Autoridad para servir

    Verdad: Las tentaciones para quien ocupa algún puesto de “poder” son muchas y exigen enormes sacrificios y mortificaciones para evitar que su “ejercicio”, que tiene su fundamento en servir, se convierta en autoritarismo. El apóstol es claro al respecto: quien ejerce la autoridad que lo “haga no como obligado por la fuerza, sino de buena gana… no por ambición de dinero, sino con entrega generosa…”. Jesús no usa nunca un vocabulario de poder, de dominio, de autoridad o de gobierno, habla más bien de apacentar el rebaño, de cuidarlo, de servir, de hacerse modelo, de amar y hacerse amar.

    La cátedra de san Pedro, mejor aún, quien se sienta en la “silla” de san Pedro, tiene como misión predicar a Cristo, acercarnos a Cristo. Es cierto que esa es la labor de todo cristiano, ocupe el lugar que ocupe dentro de la Iglesia. Pero no cabe duda de que Jesús, por mandato del Padre, quiso dar a Pedro y a sus sucesores un papel destacado: ser la “roca firme” que sostiene la Iglesia. ¿Quién era Pedro para que Jesús pensara ponerle al frente de sus seguidores? ¿Acaso un discípulo sin fallos, sin fisuras, atento siempre a las indicaciones de su Maestro? Sabemos que no fue así, que experimentó la grandeza y la debilidad de todo ser humano, de todo seguidor de Jesús. Su elección reside en el “don de la fe” que el Padre le da, no por mérito propio ni por sus cualidades, sino por pura gracia de Dios. Es el don más precioso, el de reconocer al Hijo como Mesías, como la auténtica luz que guía los pasos hacia la felicidad eterna, hacia la salvación.

    Camino: ¿Cómo practico eso de “estar entre ustedes como el que sirve”?

    Vida: Dios mío, dame la gracia de comprender que la Iglesia es la casa de todos. Amén.

  • 23
    23.Febrero.Viernes

    Del Evangelio según San Mateo 5, 20-26

    Todo el día
    2018-02-23

    Ve primero a reconciliarte con tu hermano.

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los Cielos.

    Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: ‘No matarás, y el que mate será llevado ante el tribunal’. Pero yo les digo: todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

    Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.

    Arréglate pronto con tu adver-sario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de ahí hasta que hayas pagado el último centavo”. Palabra del Señor.

    No más leyes…

    Verdad: Los Padres de la Iglesia, después de estudiar el tema de Dios en profundidad, llegaron a la conclusión de que Dios no puede padecer pero sí compadecerse. El corazón de Dios, según el profeta Ezequiel, es compasivo y misericordioso, y sólo espera que el “pecador” se arrepienta y acepte su amor. Pero un arrepentimiento sincero, que nazca de lo profundo del corazón y la conciencia, y no por el cumplimiento externo (aparente y riguroso) de normas y leyes “humanas”, muchas veces tiránicas y vacías de sentido.

    Jesús respeta la ley y la cumple. Pero no lo hace como los “legalistas”, ni le obsesiona como a ellos. La ley, sólo la ley, se queda corta para el Reino de Dios. La ley vino bien, cumplió su misión, pero tal como se practica, tal como la enseñan y la cumplen los “expertos”, no sirve, se queda pequeña. Jesús quiere más. No más leyes, sino más interioridad y más autenticidad. Los fariseos eran famosos en su cumplimiento, lo hacían a rajatabla, pero sólo exteriormente. Cumplían su materialidad. Y Jesús quiere que los verdaderos discípulos “adoren al Padre en espíritu y en verdad” (Jn 4, 23), y cumplan la ley no sólo externa y materialmente, sino en espíritu y en verdad, pensando siempre en la vida y dignidad del otro. Dos actitudes son necesarias para cumplir adecuadamente la ley, desde la óptica del Reino: desechar la “hipocresía” (hacer las cosas por aparentar) y fortalecer la caridad (no juzgar ni señalar a nadie, sino perdonar).

    Camino: ¿Hace parte de mi experiencia cuaresmal cuidar mejor mi modo de relacionarme con el prójimo?

    Vida: Señor, ayúdame a practicar cada día más la caridad, virtud principal de tu corazón, con hechos y palabras que reflejen tu amor. Amén.

  • 24
    24.Febrero.Sábado

    Del Evangelio según San Mateo 5, 43-48

    Todo el día
    2018-02-24

    Sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto.

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Han oído ustedes que se dijo: ‘Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo’. Yo, en cambio, les digo: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los ma-los, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.

    Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen?, ¿no hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario?, ¿no hacen eso mismo los paganos? Sean, pues, perfectos como su Padre celestial es perfecto”. Palabra del Señor.

    Amen a sus enemigos

    Verdad: “La oración hace milagros; y esto vale no sólo cuando tenemos enemigos, sino también cuando percibimos alguna antipatía, alguna pequeña enemistad”, dice Francisco, y calza bien para reflexionar el evangelio de hoy: “Amen a sus enemigos…”. En un primer momento, nos pueden parecer absurdas, impensables las palabras de Jesús. Sin embargo, a medida que lo reflexionamos, caemos en la cuenta de que Jesús no podía pedirnos otra cosa. Partimos del hecho de que Jesús ha venido a señalarnos el camino de la salvación, el que conduce al gozo de vivir. Y sabe que nunca llegaremos a esa meta si nuestro corazón anida, así sea una pizca, odio, violencia, desamor hacia cualquier persona, incluidos los enemigos, esos que desean nuestro mal –y po-siblemente nos lo hayan hecho–. Por eso nos pide “amar a nuestros enemigos”. Tenemos que imitar a nuestro Padre Dios, “que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos”. Dios ama a todos sus hijos, hagan el bien o hagan el mal, aunque siga diciendo que el mal es un mal y que no hay que hacerlo. Por otra parte, para cumplir este precepto, Jesús viene en nuestra ayuda, regalándonos su fuerza amatoria (el Espíritu Santo), para que con su amor recibido, si es que con el nuestro no lo logramos, amemos a nuestros enemigos. “Ya no soy yo quien ama, es Cristo quien ama en mí”. En Cristo y en un cristiano siempre triunfa el amor y nunca el desamor, el odio, el mal.

    Camino: ¿Soy capaz de dar a los demás un poco más de mí, cada día?

    Vida: Jesús, ayúdame a crecer en la fe, la esperanza y la caridad, para perseverar en mi esfuerzo por alcanzar la santidad. Amén.