Calendario Litúrgico

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  • Evangelio según San Marcos 7,31-37.
    Todo el día
    2018-02-09

    Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis. Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos. Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua. Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: “Efatá”, que significa: “Ábrete”. Y en seguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente. Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban y, en el colmo de la admiración, decían: “Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos”.

    Palabra del Señor.

    Comentario

    “La palabra epheta, que significa ábranse, corresponde propiamente a los oídos, porque han de abrirse para que oigan, así como para que pueda hablar la lengua hay que librarla del freno que la sujeta. ’Y al momento se le abrieron los oídos’, etc. Aquí se ven de un modo manifiesto las dos distintas naturalezas de Cristo; porque alzando los ojos al cielo como hombre, ruega a Dios gimiendo y, en seguida, con divino poder y majestad cura con una sola palabra” (san Beda el Venerable, In Marcum, 2, 31).

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  • Del Evangelio según San Marcos 8, 14-21
    Todo el día
    2018-02-13

    Cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes.

    En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: “Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes”. Entonces ellos comentaban entre sí: “Es que no tenemos panes”.

    Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: “¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?”. Ellos le contestaron: “Doce”. Y añadió: “¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?”. Le respondieron: “Siete”. Entonces Él dijo: “¿Y todavía no acaban de comprender?”. Palabra del Señor.

    ¿De qué nos preocupamos?

    Verdad: ¡Feliz el hombre que soporta la prueba! Dichoso el que man-tiene la fe y la esperanza en medio de la tentación y las tribulaciones de la vida. Dichoso quien sabe permanecer en el sendero de la rectitud y superar sus propias debilidades y afanes para entregarse como Jesús a las obras del Padre, a construir un mundo mejor, más fraterno, equitativo y justo. Huir del propio egoísmo, de los deseos descontrolados, del pecado, es huir de la “levadura” de los hipócritas, hacer brotar la verdad y edificar el Reino de Dios, que proclama el amor y la justicia.

    Dios se ha hecho presente a través de Jesús para remediar nuestros males y dar sentido a la vida en una nueva creación, en la instauración del Reino. Entonces, ¿por qué nos preocupamos por el pan? ¿No llegamos a “comprender” que si estamos con el Señor, nada nos hace falta. Que con Él a nuestro lado, toda prueba es superable? Nuestra “preocupación” diaria debe centrarse en recrear el mundo desde la justicia y el orden, el amor y la caridad, la conciencia y la solidaridad. Esta nueva recreación, personal y social, ha de contemplarse en obras, en hechos y actos evidentes que pongan en primer lugar a los pobres y desheredados de la tierra. Actos salvíficos que rescaten a los pecadores y perdidos de la gracia divina y los recuperen para la causa de Dios, que es amor y misericordia. ¡Para un buen entendedor, pocas palabras!

    Camino: ¿Tengo claro lo que realmente significa que Dios es providente?

    Vida: Padre santo, ayúdanos a abrir los ojos, para llegar a comprender que contigo lo tenemos todo y sin ti no somos nada. Amén.

14
  • Del Evangelio según San Mateo 6, 1-6.16-18
    Todo el día
    2018-02-14

    Tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.

    Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su re-compensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secre-to, te recompensará.

    Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

    Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará”. Palabra del Señor.

    ¡Podemos cambiar!

    Verdad: Con la imposición de la ceniza, como signo de arrepentimiento y conversión, comienza la Cuaresma, tiempo de gracia y bendición que el Señor nos concede para acercarnos más a su amor. En este día, el evangelio nos dice que “Dios lo sabe todo”, que Él “ve en lo secreto”. Esto quiere decir que está siempre presente a nuestro lado. Su mirada es justa frente al mal, pues como Él es amor y bondad, no puede ser indiferente al pecado: “Todavía es tiempo. Vuélvanse a mí de todo corazón, con ayunos, con lágrimas y llanto; enluten su corazón y no sus vestidos”. Pero su presencia junto a nosotros es, sobre todo, salvífica: “Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo ‘pecado’ por nosotros, para que, unidos a Él, recibamos la salvación de Dios y nos volvamos justos y santos”. Dios sabe, penetra, comprende todo lo que somos, pensamos y hacemos. Percibe nuestros espacios más secretos: “Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad… para que los vean, para que los alaben”. Por eso, no seamos hipócritas, sino auténticos adoradores de Dios. Cuaresma es tiempo de cambio. Hagamos nuestras las palabras del papa Francisco, que dice: “¡Podemos cambiar! Acojamos la gracia de Dios y no dejemos pasar en vano este ‘tiempo favorable’. Por favor, detengámonos, detengámonos un poco y dejémonos reconciliar con Dios”.

    Camino: Quieres cambiar, ¿por qué no ahora? Y si no lo haces ahora, ¿por qué dices que lo harás más adelante? ¿Podrás? ¿Querrás hacerlo? ¿Tendrás tiempo?

    Vida: Te rogamos, Señor, que nos concedas reconocer con humildad nuestras fallas, y nos llenes de tu gracia para progresar en nuestra vida cristiana. Amén.

15
  • Del Evangelio según San Lucas 9, 22-25
    Todo el día
    2018-02-15

    El que pierda su vida por mí, la salvará.

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.

    Luego, dirigiéndose a la multitud, les dijo: “Si alguno quiere acom-pañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga.

    Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se destruye?”. Palabra del Señor.

    El único camino

    Verdad: Contrario a lo que se piensa popularmente, “el mal” no es una opción que el ser humano pueda escoger con libertad como parte del proceso de construcción y libre desarrollo de su personalidad, porque su práctica consciente y voluntaria no lo construye, sino que lo arruina. La búsqueda de todo cuanto es bueno es el primer paso para aprender a mirar todo con los ojos de Dios. La práctica de la justicia y la misericordia no son condiciones con las cuales podamos negociar con el Señor sus bendiciones, sino plataforma que nos permite descubrir todos los lugares donde Él ha sembrado su Palabra.

    Optar por Jesús y por el proyecto del Reino implica vivir el “drama de la cruz”. Trabajar por el Evangelio difícilmente significa algo hoy en día para el mundo, porque es optar por la vida, la justicia, la paz, el amor y el bien, acciones que, en una sociedad materialista, son relativas y, en muchas ocasiones, para quienes si lo hacen, dejan como fruto experiencias de sufrimiento, pero, a la vez, de satisfacción y plenitud, pues se ha desgastado esta “vida pasajera”, por el bien de los hermanos, para ganar la “vida eterna”. No hay otro camino: para ser discípulos de Jesús debemos seguir sus pasos. Es decir, tomar la cruz de cada día y seguirlo. Trabajar arduamente para ser mejores profesionales, mejores religiosos, mejores padres, mejores amigos, mejores hermanos… ¡Es difícil, pero se puede!

    Camino: ¿Busco el momento y el espacio para iniciar mi revisión de vida?

    Vida: Danos, Señor, la gracia de elegir siempre la vida y el bien. Que siguiendo el camino de tu Hijo, hallemos la plenitud y el gozo de vivir. Amén.

16
  • Del Evangelio según San Mateo 9, 14-15
    Todo el día
    2018-02-16

    Cuando les quiten al esposo, entonces ayunarán.

    En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?”. Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán”. Palabra del Señor.

    ¿Debemos ayunar?

    Verdad: La pregunta que le dirigen los discípulos de Juan a Jesús, ya lo había resuelto el profeta Isaías hace muchos siglos. ¿Por qué ayunar? ¿Cuál es su sentido? ¿Un medio de encuentro con Dios? ¿Un acto solidario ante la necesidad de los hermanos? O sólo una práctica externa, una simple tradición, tal como lo recalca el mismo Señor: “Es que el día en que ustedes ayunan encuentran la forma de hacer negocio y oprimir, reñir y disputar, dar puñetazos sin piedad”. ¡Cuidado! Puede ser que también nosotros estemos cometiendo los mismos errores en nuestras prácticas religiosas. No estoy diciendo con esto que las prácticas piadosas, el estudio de la Palabra, los ayunos y penitencias carezcan de valor sagrado. No. Sólo que todas estas prácticas tienen que ir unidas a nuestro modo de vivir, si no queremos oír decir a Dios: “¿Acaso es éste el ayuno que me agrada?”. No podemos decir que estamos alabando y agradando a Dios, cuando despreciamos o somos indiferentes al clamor del hermano necesitado. No te olvides que, des-preciar a una persona o pisotearla, por “insignificante” que sea, es una ofensa directa contra Dios, pues cada uno es su imagen y semejanza, es el portador de su Espíritu. Nuestras oraciones y todas nuestras prácticas piadosas llegarán a Dios en la medida en que, disfrutando de la presencia del “esposo” y viviendo en extremo su Palabra, seamos compasivos y solidarios con los demás.

    Camino: ¿Mis propósitos cuaresmales están en relación con mi prójimo?

    Vida: Te rogamos, Señor, que busquemos creativamente denunciar las actitudes que privan a este mundo la posibilidad de contemplar y experimentar tu gracia. Amén.

17
  • Del Evangelio según San Lucas 5, 27-32
    Todo el día
    2018-02-17

    No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

    En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano, llamado Leví (Mateo), sentado en su despacho de recaudador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.

    Leví ofreció en su casa un gran banquete en honor de Jesús, y estaban a la mesa, con ellos, un gran número de publicanos y otras personas. Los fariseos y los escribas criticaban por eso a los discípulos, diciéndoles: “¿Por qué comen y beben con publicanos y pecadores?”. Jesús les respondió: “No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan”. Palabra del Señor.

    “Sígueme…”

    Verdad: Hoy nos gustaría quedarnos con la sencillez de la palabra “sígueme”, que encierra todo un mundo de posibilidades: aceptación o rechazo, alegría o tristeza, desprendimiento, renuncia, servicio, fi-delidad… Si seguimos a la Persona correcta, en nuestra vida “brillará la luz” y toda “oscuridad” será disipada.

    Jesús vio a un publicano sentado en el mostrador de los impuestos y lo invitó a seguirlo, tal como lo hace con cada uno de nosotros. Con esta llamada nos invita a la conversión y a la alegría. El publicano sabía en su corazón que aquella llamada y seguimiento no le iban a hacer perder nada, sino que ganaba todo, la perla preciosa. Tanto es así que “tira la casa por la ventana”, porque entre recaudar para el Cé-sar y seguir a Jesús, salía ganando. Jesús elige a Leví no por lo que es, sino por lo que puede llegar a ser. Y es cierto que no necesitan médico los sanos, sino los enfermos. Sintamos cómo hoy viene a nosotros con su preciosa llamada de seguimiento, queriendo curar nuestras enfermedades. Nos pone ante los ojos el poder comenzar a vivir de nuevo en la alegría de querer trabajar por hacer realidad la presencia del Reino de Dios.

    Camino: ¿Qué pasos he tomado para adquirir más virtudes y valores?

    Vida: Dios lleno de bondad y misericordia, que siempre obras con nosotros con amor, te rogamos que nos hagas cada vez más sensibles al llamado de tu voz. Amén.

18
  • Del Evangelio según San Marcos 1, 12-15
    Todo el día
    2018-02-18

    Fue tentado por Satanás y los ángeles le servían.

    En aquel tiempo, el Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto, donde permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivió allí entre animales salvajes, y los ángeles le servían.

    Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”. Palabra del Señor.

    Convertirse hace bien

    Verdad: Desde la “alianza perpetua” que Yahvé hace con la creación entera, algo nuevo se pone en marcha. El reinado de justicia, libertad y fraternidad comienza a germinar en el mundo y se hará realidad en la persona de Jesucristo, quien, como dice Pablo, murió por “los pecados de los hombres”, para “llevarnos a Dios” y por su sacrificio “resucitó glorificado”. Desde ahora mismo hay que creer en esta buena noticia. Hay que reaccionar y vivir de manera nueva, como hijos de un mismo Padre, como hermanos de todos. La Cuaresma es un tiempo oportuno para escuchar la llamada de Jesús: “Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”.Las palabras de Jesús, según el teólogo Panikkar, nos dicen algo que nunca hemos de olvidar: “Es bueno arrepentirse. Nos hace bien. Nos permite experimentar un modo nuevo de vivir, más sano, más gozoso”. Pero, ¿es posible “cambiar” cuando se ha vivido muchos años sumido en la indiferencia y el desinterés? ¿Cómo creer sinceramente en Dios cuando estamos tan llenos de prejuicios, dudas e interrogantes? ¿Vemos todavía a Jesús como nuestro salvador en un mundo que promete feli-cidad fácil y vida plena? Hay, pues, en nuestro interior una “lucha”, una “crisis moral” que, en ocasiones, llega a ser un auténtico “vacío ético”. Pues somos muchos los que, a pesar de nuestra buena fe, vivimos desorientados, sin saber qué valor atribuir a los criterios morales tradicionales y cómo responder a esa llamada de “hacer el bien y evitar el mal”. La pregunta surge de inmediato: ¿qué pasos dar? Lo importante es no seguir engañándonos, sino buscar la verdad de lo que estamos viviendo.

    Camino: ¿Esta Cuaresma puede ser un tiempo decisivo para iniciar una vida nueva?

    Vida: Ten misericordia de mí, oh Dios, según tu bondad. Purifica mi corazón, perdona mi pecado. Amén.

19
  • Del Evangelio según San Mateo 25, 31-46
    Todo el día
    2018-02-19

    Cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron.

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante Él todas las naciones, y Él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.

    Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’. Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’.

    Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.

    Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’. Y Él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo’. Entonces irán estos al castigo eterno y los justos a la vida eterna”. Palabra del Señor.

    Tú, Señor, eres nuestro Padre

    Verdad: La Cuaresma es un tiempo especial para escuchar la Palabra y trabajar por hacerla vida. Pues ella siempre cumple lo que promete, realiza su misión salvadora, sólo necesita de nuestra buena voluntad, que tengamos la tierra de nuestro corazón preparada, y germinará.

    El eje conductor de la primera lectura es la llamada: “Sean santos, porque yo, el Señor soy santo”, que marcará la historia de Israel. Esta santidad tiene su sentido propio y sus implicaciones sociales, políticas y religiosas; se podría afirmar que ésta es un proyecto de vida y no una simple acumulación de acciones buenas o de actos piadosos. De hecho, al leer el texto en su totalidad, aparecen acciones como: el cumplimiento de la ley de Moisés, no explotar al prójimo, aunque es prohibido hablar o tratar con extranjeros, a estos se les debe el respeto, ser cumplido con los salarios, ser justo y solidario. El Evangelio según san Mateo, que hace referencia al juicio final, está marcado por el compromiso como criterio para ser poseedores del Reino. Es importante anotar que Jesús no juzga, su actitud es la de separar: “Él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos”. El referente es el amor incondicional al prójimo: “Cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron”. Aparece el binomio bendición-maldición, propio del Antiguo Testamento.

    Camino: ¿A qué punto se encuentra mi compromiso con la misericordia? ¿Cómo la estoy viviendo en mis compromisos concretos?

    Vida: Señor, que mi proyecto de vida tenga como norte la santidad hecha amor al otro. Amén.

20
  • Del Evangelio según San Mateo 6, 7-15
    Todo el día
    2018-02-20

    Ustedes oren así.

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando ustedes hagan oración no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar, serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes, pues, oren así: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

    Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

    Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas”. Palabra del Señor.

    Perdónanos perdonando

    Verdad: La Palabra divina, acogida, reflexionada, meditada, hecha oración, es como la lluvia que baja del cielo, germina la semilla, genera vida y produce frutos abundantes de justicia y misericordia, de agradecimiento y alabanza, de intercesión y perdón. ¿Sabes por qué? Porque la Palabra de Dios es promesa –que siempre se cumple– y es vida. Reservemos todos los días unos minutos para escuchar con atención y hacer vida (oración) la Palabra de Dios. Ésta nos ayudará a una conversión sincera, al encuentro con Dios y con los hermanos.

    Jesús nos invita a hacer nuestra oración “en espíritu y en verdad”. A veces rezamos mucho pero profundizamos poco. No dejamos que la oración salga de nuestro interior al encuentro con Dios. El Señor nos enseñó el mejor modo de orar, no obstante, muchas veces pronunciamos sus mismas palabras tan rutinariamente que, a pesar de ser la mejor de las oraciones, no nos dice nada, no sabe a nada, no produce nada. ¡Que esa no sea nuestra triste realidad! El Padrenuestro es la oración del Reino por excelencia, la oración del amor en su doble dimensión: Dios y los hermanos. El amor a Dios lo manifestamos trabajando para que “su voluntad” sea una realidad en el mundo; y el amor al prójimo se hace evidente “perdonando” tal como Dios quiere que nos perdonemos.

    Camino: ¿Cómo puedo comenzar a dedicar algo de tiempo de calidad a la oración?

    Vida: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, haz de esta oración un medio para crecer en el amor que perdona, libra del mal y de la tentación. Amén.

21
  • Del Evangelio según San Lucas 11, 29-32
    Todo el día
    2018-02-21

    A la gente de este tiempo no se le dará otra señal que la del profeta Jonás.

    En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: “La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.

    Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

    Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”. Palabra del Señor.

    Conversión, la más grande señal

    Verdad: En la Iglesia existen personas “mistéricas”, aquellas que con frecuencia tienden a ver “rarezas” por doquier. Les causa mucho placer, les devora la curiosidad, se arrojarían casi sin pensarlo adonde algún evento sacie su anhelo de espectacularidad. Y más si se trata del más allá y todas esas cosas. Pero también están los “racionales”, los que piensan que todo debe tener una explicación científica, como si todo se resolviera mirando los astros, haciendo cálculos matemáticos, probando en el laboratorio. Entonces tenemos a los demasiado crédulos y a los netamente incrédulos. Los que han pedido signos a Cristo representan a estos dos bandos. No pedirían nada si fueran verdaderos creyentes.

    Unos y otros piden una señal. ¿Qué dice Jesús? Que, lamentablemente, somos una “gente perversa”, esto es, no hemos convertido el corazón al Dios vivo, sino que lo tenemos endurecido con nuestra mala conducta y soberbia. ¿Cómo pedimos entonces una señal de fe, si hemos cerrado con esta actitud el corazón a acoger al Señor? Por eso, la única señal será la “predicación de Jonás”, a ver si cada uno de nosotros acepta la propuesta, cambia el corazón y vuelve a Dios. Con esto habremos logrado la más grande señal que Dios haya podido obrar en el alma: la conversión por propia y libre iniciativa al Dios que da la vida, fuente perenne del verdadero creyente, verdad eterna del verdadero sabio. Es mejor no pedir ninguna señal al Señor. Con esto hacemos mejor mérito a nuestra fe en Él.

    Camino: ¿Evalúo asiduamente mi fe y la manera en que la anuncio con mi vida?

    Vida: Señor, no permitas que dude de ti; haz que, lleno de alegría y optimismo, dedique mi tiempo a poner en práctica mi fe y confianza en ti. Amén.

22
  • Del Evangelio según San Mateo 16, 13-19
    Todo el día
    2018-02-22

    Tú eres Pedro y yo te daré las llaves del Reino de los Cielos.

    En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?”. Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.

    Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevale-cerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”. Palabra del Señor.

    Autoridad para servir

    Verdad: Las tentaciones para quien ocupa algún puesto de “poder” son muchas y exigen enormes sacrificios y mortificaciones para evitar que su “ejercicio”, que tiene su fundamento en servir, se convierta en autoritarismo. El apóstol es claro al respecto: quien ejerce la autoridad que lo “haga no como obligado por la fuerza, sino de buena gana… no por ambición de dinero, sino con entrega generosa…”. Jesús no usa nunca un vocabulario de poder, de dominio, de autoridad o de gobierno, habla más bien de apacentar el rebaño, de cuidarlo, de servir, de hacerse modelo, de amar y hacerse amar.

    La cátedra de san Pedro, mejor aún, quien se sienta en la “silla” de san Pedro, tiene como misión predicar a Cristo, acercarnos a Cristo. Es cierto que esa es la labor de todo cristiano, ocupe el lugar que ocupe dentro de la Iglesia. Pero no cabe duda de que Jesús, por mandato del Padre, quiso dar a Pedro y a sus sucesores un papel destacado: ser la “roca firme” que sostiene la Iglesia. ¿Quién era Pedro para que Jesús pensara ponerle al frente de sus seguidores? ¿Acaso un discípulo sin fallos, sin fisuras, atento siempre a las indicaciones de su Maestro? Sabemos que no fue así, que experimentó la grandeza y la debilidad de todo ser humano, de todo seguidor de Jesús. Su elección reside en el “don de la fe” que el Padre le da, no por mérito propio ni por sus cualidades, sino por pura gracia de Dios. Es el don más precioso, el de reconocer al Hijo como Mesías, como la auténtica luz que guía los pasos hacia la felicidad eterna, hacia la salvación.

    Camino: ¿Cómo practico eso de “estar entre ustedes como el que sirve”?

    Vida: Dios mío, dame la gracia de comprender que la Iglesia es la casa de todos. Amén.

23
  • Del Evangelio según San Mateo 5, 20-26
    Todo el día
    2018-02-23

    Ve primero a reconciliarte con tu hermano.

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los Cielos.

    Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: ‘No matarás, y el que mate será llevado ante el tribunal’. Pero yo les digo: todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

    Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.

    Arréglate pronto con tu adver-sario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de ahí hasta que hayas pagado el último centavo”. Palabra del Señor.

    No más leyes…

    Verdad: Los Padres de la Iglesia, después de estudiar el tema de Dios en profundidad, llegaron a la conclusión de que Dios no puede padecer pero sí compadecerse. El corazón de Dios, según el profeta Ezequiel, es compasivo y misericordioso, y sólo espera que el “pecador” se arrepienta y acepte su amor. Pero un arrepentimiento sincero, que nazca de lo profundo del corazón y la conciencia, y no por el cumplimiento externo (aparente y riguroso) de normas y leyes “humanas”, muchas veces tiránicas y vacías de sentido.

    Jesús respeta la ley y la cumple. Pero no lo hace como los “legalistas”, ni le obsesiona como a ellos. La ley, sólo la ley, se queda corta para el Reino de Dios. La ley vino bien, cumplió su misión, pero tal como se practica, tal como la enseñan y la cumplen los “expertos”, no sirve, se queda pequeña. Jesús quiere más. No más leyes, sino más interioridad y más autenticidad. Los fariseos eran famosos en su cumplimiento, lo hacían a rajatabla, pero sólo exteriormente. Cumplían su materialidad. Y Jesús quiere que los verdaderos discípulos “adoren al Padre en espíritu y en verdad” (Jn 4, 23), y cumplan la ley no sólo externa y materialmente, sino en espíritu y en verdad, pensando siempre en la vida y dignidad del otro. Dos actitudes son necesarias para cumplir adecuadamente la ley, desde la óptica del Reino: desechar la “hipocresía” (hacer las cosas por aparentar) y fortalecer la caridad (no juzgar ni señalar a nadie, sino perdonar).

    Camino: ¿Hace parte de mi experiencia cuaresmal cuidar mejor mi modo de relacionarme con el prójimo?

    Vida: Señor, ayúdame a practicar cada día más la caridad, virtud principal de tu corazón, con hechos y palabras que reflejen tu amor. Amén.

24
  • Del Evangelio según San Mateo 5, 43-48
    Todo el día
    2018-02-24

    Sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto.

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Han oído ustedes que se dijo: ‘Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo’. Yo, en cambio, les digo: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los ma-los, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.

    Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen?, ¿no hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario?, ¿no hacen eso mismo los paganos? Sean, pues, perfectos como su Padre celestial es perfecto”. Palabra del Señor.

    Amen a sus enemigos

    Verdad: “La oración hace milagros; y esto vale no sólo cuando tenemos enemigos, sino también cuando percibimos alguna antipatía, alguna pequeña enemistad”, dice Francisco, y calza bien para reflexionar el evangelio de hoy: “Amen a sus enemigos…”. En un primer momento, nos pueden parecer absurdas, impensables las palabras de Jesús. Sin embargo, a medida que lo reflexionamos, caemos en la cuenta de que Jesús no podía pedirnos otra cosa. Partimos del hecho de que Jesús ha venido a señalarnos el camino de la salvación, el que conduce al gozo de vivir. Y sabe que nunca llegaremos a esa meta si nuestro corazón anida, así sea una pizca, odio, violencia, desamor hacia cualquier persona, incluidos los enemigos, esos que desean nuestro mal –y po-siblemente nos lo hayan hecho–. Por eso nos pide “amar a nuestros enemigos”. Tenemos que imitar a nuestro Padre Dios, “que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos”. Dios ama a todos sus hijos, hagan el bien o hagan el mal, aunque siga diciendo que el mal es un mal y que no hay que hacerlo. Por otra parte, para cumplir este precepto, Jesús viene en nuestra ayuda, regalándonos su fuerza amatoria (el Espíritu Santo), para que con su amor recibido, si es que con el nuestro no lo logramos, amemos a nuestros enemigos. “Ya no soy yo quien ama, es Cristo quien ama en mí”. En Cristo y en un cristiano siempre triunfa el amor y nunca el desamor, el odio, el mal.

    Camino: ¿Soy capaz de dar a los demás un poco más de mí, cada día?

    Vida: Jesús, ayúdame a crecer en la fe, la esperanza y la caridad, para perseverar en mi esfuerzo por alcanzar la santidad. Amén.

25
  • Del Evangelio según San Marcos 9, 2-10
    Todo el día
    2018-02-25

    Este es mi Hijo amado.

    En aquel tiempo, Jesús tomó aparte a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos a un monte alto y se transfiguró en su presencia. Sus vestiduras se pusieron esplendorosamente blancas, con una blancura que nadie puede lograr sobre la tierra. Después se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.

    Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué a gusto estamos aquí! Hagamos tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. En realidad no sabía lo que decía, porque estaban asustados.

    Se formó entonces una nube, que los cubrió con su sombra, y de esta nube salió una voz que decía: “Éste es mi Hijo amado; escúchenlo”.

    En ese momento miraron alrededor y no vieron a nadie sino a Jesús, que estaba solo con ellos.

    Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos guardaron esto en secreto, pero discutían entre sí qué querría decir eso de “resucitar de entre los muertos”. Palabra del Señor.

    “…Escúchenlo”

    Con frecuencia pensamos que Dios pide cosas imposibles, cuando en realidad sólo nos pide que escuchemos su voz, su Palabra.

    Verdad: El problema es que hemos perdido el “arte de escuchar”. En un mundo de ruido y velocidad, encerrados en nuestros propios problemas, nos resulta difícil acercarnos en silencio y con calma al otro (prójimo) para escuchar sus necesidades. En este contexto, tampoco resulta extraño que a los cristianos se nos haya olvidado que ser creyente es vivir “escuchando” a Jesús. Pues sólo desde esa escucha cobra verdadero sentido y originalidad la vida cristiana. Sólo desde la escucha nace la verdadera fe. El famoso psiquiatra Jung decía: “Cuando un enfermo empieza a escucharme o a escuchar a otros… entonces, está ya curado”. La experiencia de escuchar a Jesús puede ser desconcertante, pues su Palabra no encaja con mis esquemas morales, su mensaje contradice mis “dogmatismos” y rompe mis “falsas seguridades”. Se trata de una verdad “difícil” de aceptar. Pero si la escucha es sincera y paciente, hay algo que se nos impone: encontrarnos con Jesús es descubrir, por fin, a alguien que dice la verdad. Alguien que sabe por qué vivir y por qué morir. Alguien que es la Verdad. Entonces empieza a iluminarse nues-tra vida con una luz nueva (transfiguración). Comenzamos a descubrir con Él y desde Él cuál es la manera más humana de enfrentarse a los problemas de la vida.

    Camino: ¿Cómo responder hoy a esa invitación dirigida a los discípulos en la montaña de la transfiguración?

    Vida: Oh Dios, dame un corazón que sepa escuchar. Amén.

26
  • Del Evangelio según San Lucas 6, 36-38
    Todo el día
    2018-02-26

    Perdonen y serán perdonados.

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.

    Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos”. Palabra del Señor.

    Sé compasivo y misericordioso

    Verdad: Pese a la rebeldía, a la dureza de corazón, a la infidelidad humana, Dios permanece fiel a su alianza y sigue repartiendo, sin medida, su misericordia y compasión. Es más, Él nos sigue hablando a través de los signos que encontramos en la realidad en que vivimos y a través de personas que están atentas a su voz. ¿Quiénes son los profetas que nos están hablando hoy? ¿Qué nos dice el hambre, la guerra, el narcotráfico, la miseria de nuestros pueblos? ¿Qué le tenemos que decir a nuestras autoridades, a quienes nos gobiernan y a los poderosos del mundo?La “compasión” es la expresión más significativa del hombre como imagen y semejanza de Dios. Si en algo se nota que nos parecemos a nuestro Padre Dios, es la solidaridad que sentimos con el sufriente, con su dolor. Pues, como dice Benedicto XVI: “Todo hombre alberga el deseo de ser acogido como persona y considerado una realidad sagrada, porque toda historia humana es una historia sagrada y requiere el máximo respeto”. Por eso, la compasión debe llevarnos a no emitir juicios condenatorios, sino más bien a buscar la conversión del hermano. Y la mayor expresión de la compasión es el “perdón”. Es decir, dejar de lado el deseo de venganza y buscar más bien restaurar la relación fraterna con el otro, reconociendo que es eso lo que nuestro Padre Dios hace con nosotros.

    Camino: Recuerda, la compasión nos lleva a asumir compromisos concretos para construir la justicia y la fraternidad.

    Vida: Sé paciente conmigo, Señor, que tengo tanta soberbia en mi corazón; y, más bien, ayúdame a ser compasivo con los demás, como tú lo eres conmigo. Amén.

27
  • Del Evangelio según san Mateo 23, 1-12
    Todo el día
    2018-02-27

    Los fariseos dicen una cosa y hacen otra.

    En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: “En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame ‘maestros’.

    Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen ‘maestros’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen ‘padre’, porque el padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar ‘guías’ porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”. Palabra del Señor.

    ¿Culto verdadero?

    Verdad: Con amargura, el profeta denuncia la inutilidad de unos ri-tos formalmente impecables y sobreabundantes por su número o su frecuencia, pero incapaces de suscitar compromisos éticos en quienes los practican. Muy parecido a la realidad de hoy. El Señor aborrece este tipo de culto. El culto agradable a Dios comienza con la conversión personal, esto es, desechando las “malas acciones” y aprendiendo a “hacer el bien”. Poner por obra la justicia y el derecho para con los últimos de la sociedad es el comienzo del culto verdadero. Dios está dispuesto a perdonar y bendecir a quien dedica su vida a defender al oprimido, a la viuda, a abogar por el huérfano.

    También en el evangelio aparece un contraste elocuente entre las actitudes que rechaza el Señor y las que aspira ver asumidas por sus discípulos. La crítica contra la incoherencia, ostentación y vanagloria de escribas y fariseos, está dirigida más bien contra el sistema religioso que encarnan, que se había aprovechado de la ley y de la buena fe del pueblo para oprimirlo y sacar provecho. Jesús recomienda a sus discípulos no pretender posiciones de distinción, sino tomar los lugares más humildes y servir a los demás. El problema de hoy, en una sociedad que promueve la competencia feroz, difícilmente queremos ser los últimos y menos aún los servidores de los demás. Y con esas actitudes, ningún culto ni acto piadoso será agradable al Señor. ¡Ojalá cambiemos un día!

    Camino: ¿Será que en ocasiones nosotros los católicos nos interesa-mos más por el culto y la apariencia que por la justicia?

    Vida: Padre bueno, que nuestro testimonio de cristianos sea coherente entre lo que decimos y predicamos y lo que en realidad ponemos en práctica. Amén.

28
  • Del Evangelio según San Mateo 20, 17-28
    Todo el día
    2018-02-28

    Lo condenarán a muerte.

    En aquel tiempo, mientras iba de camino a Jerusalén, Jesús llamó aparte a los Doce y les dijo: “Ya vamos camino de Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, que lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de Él, lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer día, resucitará”.

    Entonces se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: “¿Qué deseas?”. Ella respondió: “Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu reino”. Pero Jesús replicó: “No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo he de beber?”. Ellos contestaron: “Sí podemos”. Y Él les dijo: “Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene reservado”.

    Al oír aquello, los otros diez discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos”. Palabra del Señor.

    Poder contra servicio

    Verdad: En paralelo a la oración de Jeremías: “Señor, atiéndeme… ¿Acaso se paga bien con mal? Porque han cavado una fosa para mí…” –oración del pobre, del que sufre la injusticia, oración que, aunque pa-rezca que cae en “saco roto”, es escuchada por Dios–, con otro matiz, Jesús pronuncia el tercer anuncio de su muerte: “El Hijo del hombre va a ser entregado… para que lo crucifiquen…”, pero hay algo especial que Jeremías no contaba aún: “…resucitará”. ¿Qué pensaban los discípulos en ese instante? ¿Se les encogía el corazón sólo de pensar en todo lo que sufriría el Maestro? Claro que no. En lugar de eso, ellos se enredan en una discusión egoísta sobre quién será el primero en el Reino de los Cielos. En muchas ocasiones también nosotros, en el momento en que Jesús quiere decirnos algo importante o darnos una gracia especial, nos enredamos en nuestros pensamientos egoístas, mundanos, apegados al ansia y al poder. “Que no sea así entre ustedes”. Pues, “frente a los que luchan por alcanzar el poder y el éxito, para hacerse ver, frente a los que quieren ser reconocidos por sus propios méritos y trabajos, los discípulos están llamados a hacer lo contrario” (papa Francisco). “El que quiera ser primero, que sea esclavo y servidor de los demás”. Jesús ama a los humildes, a los sencillos, a los que se ponen el “overol” de la caridad, del servicio, de la misericordia, de la compasión… ¿Estoy dispuesto a hacer eso? ¿A beber ese cáliz? Es un buen momento para reflexionar.

    Camino: Recuerda, el poder de Jesús no se encuentra en el reconocimiento, sino en el amor. Él reina desde la cruz.

    Vida: Querido Jesús, guía mi oración, ilumina mi corazón, para que no sólo comprenda, sino que viva, en todo y con todos, la caridad y el servicio. Amén.

marzo
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